El avance de la tecnología ha cambiado nuestra relación con los medios y la cultura, promoviendo lo que algunos llaman “la «democratización del ego”. En este contexto, el concepto de «ciudadanías celebrities» toma protagonismo, definido por Omar Rincón como la «producción del uno mismo desde la demanda de entretenimiento». La participación cultural ya no es solo contemplativa, sino que responde a la necesidad de construir una identidad visible y validada por otros.
Las ciudadanías celebrities representan una forma de ser en la que el individuo se vuelve protagonista de su propio relato digital. En este escenario, los trabajadores de la cultura, desde expertos en estrategias comunicacionales hasta gestores culturales, enfrentan audiencias con un comportamiento fragmentado, que buscan experiencias de entretenimiento personalizadas antes que la inmersión en rituales culturales tradicionales.
En la actualidad, el ciudadano no se encasilla en una única forma de participación. Puede ser un consumidor de narrativas pop y videojuegos mientras milita en causas ambientales o lucha por derechos humanos. Este transitar entre distintos niveles de compromiso ciudadano ha sido clasificado en diversos tipos. Entre ellas, las ciudadanías débiles ocupan un lugar central para los trabajadores de la cultura y expertos en comunicación, pues representan a un público que se mueve entre plataformas digitales y medios masivos en busca de experiencias de consumo rápidas y atractivas.
Las ciudadanías celebrities se nutren de la convergencia de pantallas y la ecología de medios. En tal sentido, Henry Jenkins ha explicado que las narrativas transmediales permiten que los consumidores interactúen con los relatos culturales de manera activa. La cultura ya no se limita a los espacios expositivos tradicionales; se expande hacia entornos virtuales y formatos interactivos que favorecen la participación y la creación colectiva.
Los trabajadores de la cultura y las comunicaciones deben comprender, como señala Omar Rincón, que “el asunto no pasa por los contenidos, sino por las narrativas”. Es necesario generar experiencias que se inserten en la lógica del consumo mediático contemporáneo, sin perder el valor y el sentido de lo que se quiere comunicar. La clave está en lograr que la narrativa se conviertan en un hito dentro del trayecto simbólico de las nuevas audiencias.
En este contexto, el gran desafío de los trabajadores de la cultura y de las comunicaciones en la actualidad es propiciar el sincretismo entre la tradición y las nuevas formas de consumo. No se trata solo de digitalizar contenidos o viralizar eventos, sino de construir relatos que permitan la incorporación de las ciudadanías celebrities en una experiencia cultural significativa. Como indica Jenkins, en la convergencia mediática «se cuentan todas las historias importantes, se venden todas las marcas y se atrae a todos los consumidores».
De tal manera, la producción cultural y las estrategias comunicacionales no pueden basarse en modelos tradicionales aun cuando utilicen plataformas digitales, deben adaptarse rápidamente a las exigencias de un público que, como hace años anunció el ensayista Alessandro Baricco, desmontó el tótem diseminándolo por el campo de la experiencia y dispersando su sacralidad.
- Darío Quirogahttps://darioquiroga.cl/author/infoquiroga-com/
- Darío Quirogahttps://darioquiroga.cl/author/infoquiroga-com/
- Darío Quirogahttps://darioquiroga.cl/author/infoquiroga-com/

