En marzo del 2023, estuve a cargo, junto a un equipo de profesionales tanto chilenos como extranjeros, de crear y realizar en la región de Antofagasta, un gran hito de participación llamado “Encuentro Ciudadano Regional: De la inseguridad a la convivencia”. Se trató de un evento realizado en las dependencias de la Universidad Católica del Norte, donde cerca de 120 dirigentes sociales y vecinales venidos de las 9 comunas de la región, conocieron diversas experiencias de gestión comunitaria sobre seguridad pública en algunas ciudades de América Latina.
En la oportunidad convocamos diversos relatores internacionales a traspasar su experiencia, pero sobre todo la idea era provocar a esta importante representación de dirigentes sociales sobre las complejidades de abordar los desafíos de la seguridad pública, y de la construcción de políticas publicas ad hoc, en el contexto de sociedades más desintegradas con profunda desconfianza de sus instituciones y autoridades.
Para abrir la jornada, el gran periodista y consultar colombiano, Jorge Melguizo, inició un interesante diálogo con los participantes. Micrófono en mano, cual pastor en medio del culto, subía y bajaba del escenario, preguntando, interpelando, buscando retroalimentación de una audiencia que escuchaba con gran interés sus relatos.
Luego de más de 1 hora de exposición Melguizo preguntó a los asistentes si tenían o no confianza en diversas instituciones que tienen relación con el trabajo en materia de seguridad. La pregunta era muy simple: “levante la mano si la institución mencionada les genera confianza en su labor cotidiana”. Presidencia de la República, tribunales de justicia, carabineros, PDI, gobiernos regionales, entre otros, no hicieron que más allá de 15 manos se levantaran entre los más de 120 dirigentes sociales y vecinales presentes en el encuentro.
Casi al cierre de este ejercicio participativo y tras una lluvia de comentarios críticos, frases contundentes y expresiones espontáneas de la audiencia, Melguizo volvió a bajar del escenario. Esta vez, compartió su micrófono con los presentes para formular una última pregunta, destinada a medir el nivel de confianza en otra institución, en otras autoridades y en otros liderazgos: la organización vecinal y comunitaria.
El silencio se apoderó de la sala y en un maravilloso ejercicio de honestidad y espíritu autocrítico, no fueron más de 5 manos que se levantaron. La inmensa mayoría de las y los presentes (cerca del 80% de ellos, dirigentes de juntas de vecinos), reconocían que ellos tampoco eran portadores de confianza para sus propios vecinos. Es decir, nadie confía en nadie.
Con ese ejercicio, recién se pudo abrir la reflexión más profunda y clave en este tipo de temas: ¿cuál es el piso sobre el que se pueden planificar y desarrollar políticas públicas en materia de seguridad? La respuesta en la sociedad chilena no es muy estimulante y obliga a una revisión mucho más profunda de la forma en que pensamos que pueden desarrollarse estrategias nacionales, regionales o locales que vayan en la dirección de bajar la profunda sensación de inseguridad que tiene la población.
- Darío Quirogahttps://darioquiroga.cl/author/infoquiroga-com/
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